Dormir contigo

Cuando roncas como una marmotilla
o cuando respiras hondo 
y tu placidez me lleva al sueño.
Cuando hablas, a veces, 
pronunciando palabras ininteligibles 
y me sonrío y pienso “¿qué me querrá decir? 
¿qué se dice a sí misma? 
¿o con quien habla?”.
Cuando me abrazas 
y el calor de tu cuerpo 
me devuelve a la vida 
en mitad del truculento insomnio.
Cuando te abrazo y noto
que a un tiempo quieres 
mi presencia y al mismo tiempo quieres 
estar tranquila en tu rincón, a solas 
con tus sueños.
Y me aparto suavemente,
aspirando profundo de tu esencia.
Procuro atesorar, avariento y despierto. 

Pero están las otras noches, 
cuando nada de eso queda,
estiro el brazo y voy 
de un lado al otro de la cama. 
Y estoy solo.

©Santiago Pérez Merlo

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