No busques

No busques en el cielo
lo que habita debajo de la tierra.
No busques
en el vuelo de las aves 
a quien camina por calles que conoces.
No podrás encontrar en maletas ajenas 
tu ropa, tus zapatos, tu perfume...
No están en ese corazón 
las respuestas 
que esperan su pregunta. 
Las piedras que tú arrojas al mar 
no son nunca las mismas 
que ese mar -ya distinto- te devuelve. 
Los peces de colores 
apenas brillan si los sacan del agua:
boquean, no pueden respirar...
Y no hay color brillante 
cuando un pez (un ser vivo cualquiera)
se muere lejos, muy lejos,
del lugar donde tuvo la vida. 

Perdido

Por supuesto que sé
cuál es el destino de la nave
que con tanta impericia piloto.
Por supuesto que sé
que ese faro 
quiere ponerme a salvo
de rocas y mareas.

¿Pero qué ocurre si yo quiero
mirarlo fijamente,
que me ciegue su luz si es preciso?
Y que sea el oleaje, 
sin sextantes ni timones, 
quien decida mi final. 

Llanto

Llora el mar cada litro de agua 
que se queda en la arena en cada ola.
Llora el rio cuando nace,
allá arriba en la montaña,
porque sabe que su destino es morir,
allá abajo, en ese mismo mar.
Llora hojas el bosque en el otoño.
Llora el cielo sus perséidas.
Llora el lobo que ve morir al lobato.
Llora la oveja que ve
cómo el lobo devora a su cordero.
Llora el niño cuando nace 
porque sabe adónde viene.
Llora el anciano al morir 
porque sabe lo que deja. 

Sólo yo, lloro sin saber por qué. 

Niño caprichoso

Con qué voracidad devora el tiempo 
los años 
y con que exasperante lentitud
mastica, traga, digiere
los minutos y las horas.
Con qué poco sentimiento
siega una vida joven
y deja morir de viejos
a asesinos en su cama. 

Alguien debería enseñar 
a ese niño caprichoso 
que eso no son modales.

Miedos

No me asustan los caballos. 
Ni los lobos.
Ni siquiera los leones. 
No me pierdo en los bosques
ni suelo pasar sed en el desierto.
No me da miedo la vida
y me río en los espejos 
del “callejón del Gato”
tanto como en los normales. 
La deformidad es la de uno, 
no la de su reflejo. 
No me da miedo el amor. 
Me da miedo la mentira 
del corazón de los hombres.
Me dan miedo la envidia,
la codicia, la ceguera...

Me da miedo tu ausencia.

Vivir

La vida no son sólo gorriones
rebuscando “miguitas”:
también deben vivir las aves carroñeras.
La vida no son sólo mariposas:
también hay polillas y gusanos.
La vida no son sólo delfines 
y medusas danzarinas:
también hay erizos y peces araña.
La vida no son sólo estrellas y planetas:
también existen los agujeros negros.
La vida no son sólo mentiras y verdades:
la vida es, sobre todo, incertidumbre.

Pero la vida es vida.
Lo demás es la muerte. 

Espacio

El espacio es la distancia entre dos cuerpos.
El espacio es, también, un transcurso 
de tiempo entre sucesos.
Hay espacios abiertos y cerrados,
espacios vitales, espacios exteriores.
Espacios que separan, simplemente,
dos palabras escritas 
(por ejemplo “te—quiero”).
Hay espacios imposibles de llenar, 
espacios siderales, desiertos e imaginarios.

Y hay espacios infinitos. 
Que dan miedo.