Lejos

Lejos de todo. Lejos
de ti y de mí mismo.
Lejos de las obligaciones
y de los contratiempos.
Pero lejos también de la alegría.
Lejos del optimismo 
y de la magia.
Lejos de la tristeza.

Cerca, sólo, soledad. 

Latido

Yo no soy una piedra. 
Ni una baldosa en medio de la calle.
Yo no soy una jaula. 
Nunca supe hacer nidos.
No soy ninguna espiga.
No soy una araña. Ni su red.
No soy un sello viejo
debajo de una lupa.
Soy, demasiado a menudo,
sólo un trozo de carne con ojos.
Pero bajo esa carne,
demasiado a menudo,
sigue latiendo 
un pequeño corazón. 

Medidas

La distancia no se mide 
en kilómetros ni en metros.
El tiempo no se mide 
ni en segundos, ni en horas 
o días, meses, semanas.
El hambre, la sed, la nostalgia...
no tienen unidades de medida.
¿Y al amor? 
¿Quién se atreve a medirlo?

Pues basta abrir los ojos, los oídos 
y escuchar cómo late un corazón. 
Lo malo es la sordera 
que acompaña al miedo. 

Leyendo

De repente, Kafka se difumina.
Marcel Proust muere en Guermantes.
Los poemas de todos los poetas
de la historia
son volutas bailando sobre el mar. 
Las novelas se han evaporado
en el viento del oeste. 
Todas las bibliotecas han ardido
y no queda una gota de tinta,
ni un teclado: nada. 

Y justo ante mis ojos
se abre el paraíso... de la vida. 

Presencias

Como un espectro o más bien 
como un holograma:
no soy yo éste que veis aquí.
Es tan sólo el reflejo de un hombre.
La imagen que el espejo devuelve
no es el cuerpo real. 
Así yo, busco una corporeidad 
que perdí en no sé qué recodo
de no sé qué camino...
No eran míos los mapas.
(¿Qué estoy haciendo aquí?)

Mientras tanto deambula entre vosotros 
alguien que se parece a mí.
Y ya nunca sabréis si alguna vez 
he vuelto 
o si soy solamente 
uno de tantos muertos más 
entre los vivos.

Conjugaciones

No sabes conjugar el verbo amar.
Ni odiar. 
Ni sentir celos, envidia,
admiración, deseo.
Quedan prohibidas la gula,
la pereza, la ira, la lujuria...
Mejor esconderlo todo,
encerrarlo en el fondo del espejo
y no mirar 
más que si queda bien 
el disfraz, la vestimenta, el manto...
Mejor no conjugar según qué verbos:
por si “veo”
resultara ser tan sólo una amenaza.  

Finisterre

He venido hasta el fin de la tierra;
donde todo el mundo veía sólo mar,
yo veía más allá 
de los límites del tiempo:
vi batallas navales y naufragios,
escuché los cantos de las ballenas muertas...

Hay un hilo apenas visible
que une la memoria de lo no vivido
con la ilusión del futuro que no se va a vivir.
Y hay una soga gruesa
que nos ancla al pasado y nos impide 
ver más allá del mar.