Epitafio

Murió. Vivió 
como quiso.
O como pudo.
O como le dejaron. 
De nada se arrepiente.
O sí, pero no importa ya. 

Algunos le llamaron Amor.
Y tuvo muchos otros nombres:
Celos, Pasión, Recuerdo, Olvido,
Prosa, Poesía, Música, Danza,
Sombra, Luz, Océano, Infierno,
Abrazo, Distancia, Familia, Ausencia, Envidia...
Y Árbol, Bosque, Desierto: 
no caben en un poema. 

A él le gustaba más el nombre 
Nadie. 

Guerrero inútil

Cota de malla, armadura.
Que no se claven
la lanza ni la espada.
Que no alcancen las flechas.
Picar espuelas y escapar 
de la batalla 
que pudiera otorgarnos la gloria
o la muerte. 
No sentir el dolor. 

Descabalgo. Arranco
una flor.
Y lloro frente al mar
dejando atrás tantas justas  perdidas.
El dolor siempre duele. 
El amor siempre ama. 

Velamen

El barco se aleja de mi orilla.
No puedo gobernarlo.
Tiene su propio timón.
La vista -ni con catalejo-
no me permite vislumbrar la playa:
sólo veo la estela, la distancia. 
Se apaga.
Yo me apago. 

¿Cuándo se podrá ver 
lo que sí, lo que no?
¿Cuándo el espejo del mar
evitará el engaño del cerebro? 

¿Cuándo se pondrá el sol
y en qué horizonte? 

¿Cuándo amanecerá...
si es que amanece? 


Lector

No leo con mis ojos.
Leo con los ojos 
de alguien que no está,
que no soy yo.
Pero esos ojos 
son los que me alumbran,
los que no tienen vista cansada,
ni astigmatismo.
Son los ojos 
que me enseñaron la poesía. 
Para todo lo demás,
estoy ciego.

Flâneur

Soy lo que soy.
Sirvo para lo que sirvo.
Para nada más. 
Y no valgo para muchas cosas.
En realidad, no sé si sirvo para algo
o sólo me paseo por el mundo
dejando que el mundo pasee bajo mis pies.
Quizá no sea poco:
pasear y girar.
Hasta que el tiempo acabe
y no haya que preocuparse  
por ninguna utilidad, 
ni un paso más. 
El mundo seguirá girando. 

Mentiras

El espejo sólo miente 
cuando no estás delante.
O cuando, ante ti,
hay un ente más grande 
que te tapa sin que tú lo veas.


El poema sólo miente
cuando el poeta miente.
Y a este lado del espejo 
y del poema 
nos creemos el engaño.


Esa es la gran mentira. 
Pero no es culpa del espejo.
Ni del poema.