Favor

Por favor, 
que nadie me hable más 
de poetas ni cantores.
Que nadie más me cuente
qué está bien y qué está mal.
Que nadie más me juzgue 
ni me obligue a juzgar. 
Dejadme, simplemente,
que mire las estrellas 
o que me hunda en el barro
con la pluma y el cuaderno 
en mi regazo. Sin decir
una palabra más.
Dejadme ser Cyrano 
y volar, volar, volar...
y que un enemigo incierto
ponga el fin. 

Ruido

Habría tanto por decir 
que no se ha dicho.
Tanto por escribir
que no se ha escrito.
Había tanto por callar 
que, eso sí, se ha callado.

Y, al final, sólo queda el silencio.
Y es tan triste el silencio
que parece ruido. 
Mejor no decir, no escribir:
mejor callar...
hasta que los tímpanos estallen. 

En el mar

Un pequeño guijarro 
se aferra a la orilla 
del río que conoce
(o que cree conocer). 
Se refugia entre piedras más pequeñas
y trata de ocultarse
en esa falsa arena, débil,
que creía protectora.
Pero el río es poderoso,
fuerte como la vida;
la corriente, inexorable.
Y se lleva a la piedra,
que se adentra en el inmenso mar. 
Y se pierde.

La trampa

No creo en el olvido.
No creo en la memoria
ni creo en los recuerdos.
Todo ha pasado ya 
el engañoso filtro de la mente.
Queremos olvidar y lo que hacemos
es forzar al pasado a que se vaya
(trayéndolo de vuelta);
queremos recordar 
y forzamos a que se haga presente.
Y en toda esa pelea
ya hemos perdido todo:
el pasado, el presente, el futuro.

Mejor sólo mirarse en el espejo
y decir “ahora”...
e incluso en el momento de decirlo
se ha marchado para siempre.

Reyes Magos

Han dejado un saco.
Aún no sé si está vacío 
o lleno de sueños
que los niños 
olvidaron pedir.
También suena 
una especie de mar que se ha secado.
Y parece brillar una luna
que se niega a salir. 
Me da miedo abrirlo.
Ni siquiera parece haber carbón
con el que calentarse. 

Compañía

Media luna me sonríe 
burlona:
estoy sola, estás solo,
-me dice-.
No le falta razón
y sin embargo
ambos somos capaces de mirarnos.
Y hacernos compañía.
Hasta que salga el sol.
Y no seamos capaces de vernos.