Nada de melodías, por supuesto.
No distraer la vista con un lápiz
o un pincel.
Fuera el teléfono, el ruido y
el silencio incluso.
Sólo el rumor del mar:
diálogos que llegan
apagados
de sirenas entre olas
y tritones: la voz
de otros mundos y otra era.
La música que bailan las medusas. El eco
de aparejos y redes. Las risas
de los cruceros y el llanto
de las pateras. La vida.
El mar (“idiota, el mar” de la memoria infantil).
No distraer la vista con un lápiz
o un pincel.
Fuera el teléfono, el ruido y
el silencio incluso.
Sólo el rumor del mar:
diálogos que llegan
apagados
de sirenas entre olas
y tritones: la voz
de otros mundos y otra era.
La música que bailan las medusas. El eco
de aparejos y redes. Las risas
de los cruceros y el llanto
de las pateras. La vida.
El mar (“idiota, el mar” de la memoria infantil).
Todo, sólo y siempre
el mar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario