Despedida

No como el tópico abrazo que no suelta
y el llanto desgarrado
del niño el primer día de colegio.
Ni como el torpe patetismo del amante
despechado
que se aferra de rodillas
y suplica
a la novia que huye
                               de su lado.
No como la mano del enfermo moribundo
que se aferra
                       a otra mano,
la que sea, la primera que pase
junto a la fría cama hospitalaria.
Ni como la madre del soldado
-guerra antigua, blanco y negro-
que apretuja el pañuelo
y lo retuerce
y se deja llevar por el llanto
del tren al alejarse
-blanco y negro, recuerden-.

No. No quiero despedidas
de cliché, multicopista,
Hollywood años cuarenta.
No te vayas así. No
te vayas.

©Santiago Pérez Merlo

1 comentario:

  1. El final de este poema es conmovedor!!!!! Ese «no te vayas» toca de lleno el corazón......

    ResponderEliminar