¿Cómo puede doler
la ausencia si es vacío?
Si tu no estar, me vacía de mí
y me convierte en nada
que vuela a ningún sitio.
¿Cómo puede un agujero contener
otro agujero?
¿Cómo puede la nada ocupar
tanto espacio?
©Santiago Pérez Merlo
Alma
Solamente cuando noto
tu cuerpo junto a mi cuerpo
siento que podría existir
eso que algunos
llaman alma.
tu cuerpo junto a mi cuerpo
siento que podría existir
eso que algunos
llaman alma.
Pero vivir
La vida no transcurre por sí misma
como un ente abstracto
que tuviera alma propia y decidiese
ir avanzando a tientas
por el eterno pasillo del tiempo.
Quizás a veces nos parezca así,
pero la vida
es lo que cada día vas viviendo:
vas riendo, llorando, siendo feliz… o no.
Tal vez parece una perogrullada
-suelo escribir así: las cosas obvias-,
pero la vida
tiene mucho de cuanto cada quien
considere estar vivo.
Por eso hablamos
de muertos vivientes, zombies,
y muertos en vida.
Por eso existen igualmente algunos
seres vivos que caminan
entre las sombras de los cementerios
y el olvido
y la nada.
Por eso, a veces, digo que estoy vivo…
Pero vivir, si tú no estas aquí,
como un ente abstracto
que tuviera alma propia y decidiese
ir avanzando a tientas
por el eterno pasillo del tiempo.
Quizás a veces nos parezca así,
pero la vida
es lo que cada día vas viviendo:
vas riendo, llorando, siendo feliz… o no.
Tal vez parece una perogrullada
-suelo escribir así: las cosas obvias-,
pero la vida
tiene mucho de cuanto cada quien
considere estar vivo.
Por eso hablamos
de muertos vivientes, zombies,
y muertos en vida.
Por eso existen igualmente algunos
seres vivos que caminan
entre las sombras de los cementerios
y el olvido
y la nada.
Por eso, a veces, digo que estoy vivo…
Pero vivir, si tú no estas aquí,
es otra cosa.
©Santiago Pérez Merlo
Donante
No gastaré
ni una gota más de mi sangre
en la absurda transfusión que cae
en el cubo vacío
en lugar de insuflar vida en otra vida.
Donante de órganos que llevan ya
tanto tiempo acabados que no sirven para nada.
Hígado que no filtra, pulmones quemados,
córneas ciegas a cuanto me rodea.
Y un corazón
incapaz de volver a latir
en un cuerpo que no sienta a su lado
ni una gota más de mi sangre
en la absurda transfusión que cae
en el cubo vacío
en lugar de insuflar vida en otra vida.
Donante de órganos que llevan ya
tanto tiempo acabados que no sirven para nada.
Hígado que no filtra, pulmones quemados,
córneas ciegas a cuanto me rodea.
Y un corazón
incapaz de volver a latir
en un cuerpo que no sienta a su lado
tu latido.
©Santiago Pérez Merlo
El ataque
Sólo el ruido lejano,
que hasta puedes desoír si te concentras
en ese trino aislado,
en el crujido de una rama
bajo tus pisadas y el “tris tris”
que parecen hacer
las patas de ese perro que camina a tu lado.
Y de pronto el mordisco, la garra
que se clava en el costado,
rasga la carne y rompe los silencios.
Tu recuerdo que ataca
cuando menos lo esperas.
Ese dulce dolor que es ver tu imagen
cuando no te veo.
©Santiago Pérez Merlo
Río
Está completamente seco
el cauce del río y sin embargo
lleva como un rumor secreto
de agua subterránea
que no tuviera fuerza
para abrirse camino entre las piedras
y las malas hierbas agostadas
y aflorar.
Hoy no camino junto a él: hoy
soy el río.
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