Más que musa

       Para Begoña

No, no escribas poemas de amor.
Escribe del dolor, del sufrimiento,
de la rabia, de la soledad.
Escribe a tus demonios
y grita lo más fuerte que puedas
a los supuestos ángeles del cielo.
Derrama en tus poemas 
hasta la última gota de la sangre de los otros:
de todos los que te han hecho sufrir.

Y tu sangre, la que corre por tus venas, 
y el amor
resérvalos para sólo la sangre y el amor:
ahí está la poesía.

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