Hasta siempre

Tú querías distancia y silencio.
Y yo callé; me fui muy lejos.
Tanto, que ya no sé dónde estoy
y he perdido la facultad de hablar.
Pero nada importa 
si no sé dónde habito
o si he olvidado el lenguaje.
Sólo deseo que,
en el fondo de tu alma,
hayas encontrado 
lo que yo he perdido.

Así...

Así el silencio
como la muerte.
Tan parecidos que podrían 
ser la misma cosa.
Aunque también los vivos
callen.

Significados

En ocasiones las palabras
se retuercen.
Donde dice “compañía”,
se escucha “soledad”. 
Y viceversa. 
Pronunciamos a veces 
un “te quiero”
que no significa nada:
entrada vacía en el diccionario.
¿Cuántas veces el “silencio”
es solamente “ruido”?
“Adiós” puede leerse como 
“muero por volver a verte”.
“Nostalgia” o “melancolía”
pueden querer decir “olvido”.
Y “rencor”, “rabia”, “desprecio”...
¿cuántas veces no dicen “amor”?

Caminos

El camino de la soledad
no es un desierto, 
ni un bosque brumoso al amanecer.
El camino de la soledad
es una calle atestada de gente 
con la que nos topamos en la vida.
Con la gran mayoría de ellos,
apenas si cruzamos un saludo,
una sonrisa... quizás un empujón.
Con algunos, por suerte,
compartimos un beso, una caricia.
Con los menos, nos paramos un tiempo
y dejan acaso un buen recuerdo, una huella;
o un dolor. 

Y al final, en medio del bullicio,
sólo queda el silencio: 
el silencio es el triste bastón que acompaña
el camino de la soledad. 

Cuento

El triste viejo con alma de niño,
el alegre niño con alma de viejo
apretaban los ojos
si miraban al sol o a la luz 
de una mísera bombilla;
se tapaban los oídos 
si escuchaban el estruendo
de un trueno, de un cohete de feria...

Pero ninguno de ellos, 
ni el más viejo ni el más niño,
podía defenderse 
ni de la oscuridad 
ni del silencio. 

Reflejo

Lo que ves en el espejo
no eres tú: 
es una imagen muerta que no existe
a menos que haya alguien vivo
al otro lado.

O tal vez no:
tal vez somos los muertos
quienes en realidad 
vivimos a este lado del espejo.
Aunque no lo sepamos.