El día menos pensado
explotará la Tierra
y se abrirán los cielos
y un coro de angelitos
bajará a rescatar a artistas e ilustrados,
filósofos, científicos, señores del pincel
o de la letra...
Dios los tendrá en su seno
y ellos flotarán entre las nubes,
al ritmo de las arpas y las liras.
Y, en esa misma hora,
un grupo de poetas-no-poetas
haremos una fiesta en el infierno
librados de una vez
de tanta hipocresía.